18 enero, 2012

pesadilla


Voy caminando en camisòn por una calle angosta,  es de dìa pero en esa tonalidad en que el dìa y la noche se confunden. Me siguen tres hombres, uno de traje, otro con guardapolvo y otro con uniforme.

El barrio es extraño, dicen que me llevan al hospital que ya estoy en proceso de parto.  Miro alrededor  y las casas son poco comunes hasta que me doy cuenta que son pequeños mausoleos, bòvedas.  Camino  por las callecitas de un cementerio.

 Quiero correr pero mis pies no se mueven, son como cintas que se adhieren al piso. Me sujetan de los brazos y me meten a una bòveda enrejada.
Todos los ataùdes estàn  apilados a un costado.  Hay  una partera esperando   al lado del pie que sostenìa un cajòn en el centro de la bòveda, allì ahora hay una cama  con estribos.  Me obligan a subirme, me inyectan y  las contracciones se aceleran,  la mujer  me rompe la bolsa. El hombre vestido   de mèdico me  dice que empuje y el de traje me tapa la boca para que no grite.
Veo todo nublado y el olor a flores viejas es nauseabundo,  apenas si puedo respirar,  creo que estoy llorando mientras voy pujando siento que nace el bebè.

 El hombre de uniforme  agarra al bebè,   me quiero mover, extender los brazos, pero no puedo.  Luego me lo ponen unos segundos sobre el pecho mientras levantan sus cosas.

Me colocan un pañuelo en la boca, me atan a la mesa donde todavìa hay restos de placenta . Acomodan los ataùdes  cada uno en su lugar y me dejan a mì en el centro. Veo que salen y cierran las puertas, estoy encerrada en una bòveda  y se han llevado a mi hijo.

me despierto 












14 enero, 2012

gritar

êl dice que son las hormonas


En estos dìas me doy cuenta de lo dificil que se me hace conectar con el mundo por fuera del mundo laboral. El  proceso de aislamiento al que llego en el año se vuelve palpable en estos dìas en que deberìa estar , al menos, sientièndome màs aliviada y no tan ... triste?.

Cuando esperaba a Hija hace màs de 15 años habìa un sentimiento de ausencia con el que  luchè dìa a dìa, un poco incosciente, un poco adolescente, un poco atrevida , un poco rebelde  no le hice caso y tejì y così aunque no sabìa hacer ninguna de las dos cosas. Luego naciò ella, tan larga , tan hermosa, tan càlida que  la alegrìa le hizo vacìo a la ausencia.

Ahora espero otra vez y me siento extraña, a veces feliz , a veces con terror de no poder volver a hacerlo,  de  que todo sea tan dificil... de tener que dejarla en la guarderìa para irme a trabajar mil horas, de una vez màs luchar contra el fantasma de la identidad, de  darte cuenta  de que  estàs solo de que no habrà  una mano de madre, ni abuela ni tìa ni nada  que se le parezca para abrazarte , contenerte, tranquilizarte.

Y uno lo sabe , es consciente de  eso todo el tiempo. Pero hoy me duele màs. Estos dìas, duele mucho.

Entonces salgo camino y camino y camino. Y me enojo conmigo misma por estar asì.




me enojo por sentir que no soy,  que se me ahogan las palabras,por verlo a èl que es el  mismo de siempre tan silencioso y distante, me enojo porque en estos años fui perdiendo la habilidad de consturir vìnculos y que màs que construirlos los fui perdiendo
me enojo por sentirme tan sola

21 diciembre, 2011

20 de diciembre 2011

A veces comprendemos algo
entre la noche y la noche.
Nos vemos de pronto parados debajo de una torre
tan fina como el signo del adiòs
y nos pesa sobre todo desconocer si lo que no sabemos
es adònde ir o adònde regresar:
Nos duele la forma màs ìntima del tiempo:
el secreto de no amar lo que amamos.


Una oscura prisa,
un contagio de ala
nos alumbra una ausencia desmedidamente nuestra.
Comprendemos entonces
que hay sitios sin luz, ni oscuridad, ni mediaciones,
espacios libres
donde podrìamos no estar ausentes.


R.J.
 Poesìa Vertical Nº 20

porque tu presencia siempre serà màs fuerte que cualquier ausencia



16 noviembre, 2011

Canción para tomar el té


El tártaro se va , quiero seguir durmiendo, son las 6 de la mañana.  Estoy en una plaza, pero no sé donde estoy, estoy en una casa que desconozco pero están ellos  ahí y no me dejan salir. Hay una marcha y yo quiero ir. Es un juicio, una sentencia , no sé. Pero me siento y tomo el té calladita la boca.

Llueve y digo que necesito un paraguas. Salgo.  Afuera hay sol y  me encuentro con   la princesa monto . Caminamos por un parque arbolado.  Hay mucha gente que creo que conozco de otras vidas, de otros mundos.

Me siento rara, me canta una canción extraña que dice que hay que ir pegándonos, pegándonos de  la gente que vamos encontrando  y dejando los fantasmas en el mueble de las tazas de té.

Nos sentamos en un murito y ella me apoya la cabeza en  el regazo y le habla a la panza, no entiendo que me dice, me acerco y escucho:  Hola bebé nazi.


Me despierto y escribo antes de ir a trabajar.  Para exorcisar.

y canto


Estamos invitados a tomar el té.
La tetera es de porcelana
Pero no se ve,
Yo no sé por qué.

La leche tiene frío
Y la abrigaré,
Le pondré un sobretodo mío
Largo hasta los pies,
Yo no sé por qué.

Cuidado cuando beban,
Se les va a caer
La nariz dentro de la taza
Y eso no esta bien,
Yo no sé por qué.

Detrás de una tostada
Se escondió la miel,
La manteca muy enojada
La retó en inglés,
Yo no sé por qué.

Mañana se lo llevan preso
A un coronel
Por pinchar a la mermelada
Con un alfiler,
Yo no sé por qué.

Parece que el azúcar
Siempre negra fue
Y de un susto se puso blanca
Tal como la ven,
Yo no sé por qué.

Un plato timorato
Se casó anteayer.
A su esposa la cafetera
La trata de usted,
Yo no sé por qué.

Los pobres coladores
Tienen mucha sed
Porque el agua se les escapa
Cada dos por tres,
Yo no sé por qué.





La hija del rey de los judíos


Análisis genético del porotín. Miedo.  Todo el que no tuve con Hija.  Preguntas. Ansiedad.

El hospital no coloca los datos en la web. Y ya no aguanto más. Quiero saber. Voy por el papel.

Abro,  voy directo a los datos. No entiendo mucho.  La  firma en la segunda hoja de la técnica me tranquiliza, Con Bajo riesgo son 3 palabras sanadoras.

Leo tranquila.
Características de la madre: Origen étnico: Blanco ( Europeo, Medio Oriente, África del Norte)...  pienso en  ex familia, en  sus orígenes, en sus historias...

Vengo de otro lado, está ahí en mis genes.  Son datos gigantes y mínimos... millones comparten esta información  y millones no... de tantos millones con ellos no.
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Hace dos noches el tártaro me dice: Te voy a decir Raquel, tenés cara de judía.

Llego a casa, gugleo. Miles de páginas sobre tribus , orígenes étnicos, países, historia, elijo una al azar.

El ADN de Jesús, los grupos  étnicos de medio oriente ... una vez dije que era la hija del viento. Por ahí me pega el delirio místico y  soy la hija de Dios.








15 años- semana 15

En Julio Hija cumplió 15 años. Hubo fiesta. Hubo canciones  de los Beatles como cuando eramos chiquitas y bailabamos sin parar saltando y girando. Hubo abrazos y despedidas. Hay novio.

En Agosto Él  viajó. Suecia Alemania. Hubo despedida y Hubo reencuentro.

Hay bebé de 15 semanas.

Como dice Luca, Nos vamos poniendo tecnos







26 junio, 2011

De abuelas y nietas



Por msn una ex prima me avisa que ayer sábado a las 3 de la tarde murió su- mi ex abuela.

Desde hace tiempo el tema de mis ex abuelas es un tema que me ronda y me atormenta.
¿Qué se hace con ciertos recuerdos que fueron parte de tu infancia?

Luisa, no fue una abuela presente, era la madre de mi ex madre, nunca fueron cercanas entre ellas. Cuando ex madre agonizaba por el cáncer ella vino a Buenos Aires recién en las últimas horas. Su presencia era extraña. No entendía el vínculo entre ellas. Sí podía darme cuenta que aún no le perdonaba que hubiera dejado un matrimonio bien constituído para fugarse con ese militar poco amable que luego sería su marido vía Paraguay.
Ambas familias se detestaban , la de ex padre un poco fundida solo detentaba apellido y cierto status, la de ex madre tenía la tierra pero estaba poblada de campesinos un poco brutos.

Cuando vivíamos en Córdoba muy cerca de la casa de Luisa ella había decidido mudarse a la capital y venir solo los fines de semana, esos días me llevaba a su casa y yo dormía en una cama con un colchón que se hundía. Se hundía tanto que sentía que iba a tragarme y eso me daba miedo. Ella me cantaba: mamá papá la nena se va cantando bajito para dónde se irá... esa canción quizás fue premonitoria. Pasé gran parte de mi infancia y adolescencia huyendo de los que eran entonces mis padres.
Muchas veces cuando ex padre solía tener esos ataques de violencia inexplicable y mi espalda y piernas quedaban marcados por su cinto y sus patadas, entonces ella a veces se apiadaba y me dejaba jugar con sus valijas llenas de ropa vieja, hurgar en las fotos y en viejos papeles de inmigración.

En los años que vivimos en Buenos Aires a veces solía venir y pelear bastante con su hija. Presenciaba las peleas que tenía con ex padre y solía retirarse murmurando por lo bajo: yo te lo dije.

En una época muy oscura hueyndo de todo, incluido Buenos Aires, después de deambular miles de kilómetros por el sur, una noche caí en mi pueblo como a las 4 de la mañana. Caminé a oscuras por el camino que llevaba de la ruta 36 a su casa y le golpee la puerta.
Ella me abrió sin preguntarme nada. Me prestó una cama junto a la suya, como suponiendo que algún día eso iba a suceder. Me quedé con ella unos 4 meses, era 1994 y yo estaba decidida a no volver nunca más a Buenos Aires, quería ser maestra rural y quedarme en ese pueblito que ni siquiera aparecía en el mapa.

Entonces ex madre la llamó y ella me sugirió que volviera, que ex padre era peligroso y que yo debía cuidar a ex madre que estaba muy enferma.

Entonces la odié. La odié porque me había defraudado, porque me pedía a mí que me hiciera cargo de su hija.

Ex madre murió casi 9 meses después y nunca más la vi. Nunca conoció a mi hija, ni me llamó. Cuando ex madre murió nuestra relación también.

Hoy no sé si llorar o recordar lo bueno.

Nunca sé.

Hace 4 años que no sé, que ciertas cosas son una incógnita, incertidumbre insoportable.


Quizás si hubieses estado más, si hubieses sido más abuela, si hubieses dicho la verdad...

12 abril, 2011

Ana y el río




Ana está sentada en la tapa del aljibe, es profundo, pero sobre todo ancho, tan ancho que parece una puerta hacia otro mundo, podría ser la entrada al país de Alicia, podría ser un descenso misterioso. Ana sueña con ese misterio.
La tapa del aljibe siempre está cerrada, cerrada como la boca de Ana, que se pierde entre los animales y matorrales, escondida entre chiqueros y campos arados.
En el fonde de su casa hay una pileta donde se recoge el agua de lluvia que beben algunos patos y gansos y con la que su madre le lava el cabello para hacerlo brillar. Le importa mucho que brille, que se vea bien negro y muy limpio.
Cuando se lo lavan, Ana siente cierta violencia contenida, pero no se anima a decírselo a su madre. Ana aprieta los dientes y deja que le retuerzen el cabello y la piel, a veces, hasta las orejas. Ana ha aprendido a callar. Ana escucha y obedece, sabe lo que su padre piensa. El silencio es salud, se dice.

Ana siempre está sentada allí, en ese aljibe sola, a veces la corren porque siempre está ahí y no hace nada productivo. Ella enojada se escapa al río, trepa por los matorrales que crecen en las barrancas que dejan las sucesivas inundaciones en ese pueblo construido sobre un enorme pozo y se deja resbalar sobre el barro hasta caer en esas lagunitas que la corriente incontenible deja en las orillas.

Ana le teme al río, le teme al agua y sabe bien porqué … cierra los ojos y se ve en el asiento trasero del Citroen, ella y su familia van por el camino de tierra que sale a la ruta que lleva al pueblo y de pronto ve que el agua baja de la loma, baja y no baja sola, baja con las ramas, baja con la fuerza arrasadora de la pendiente, de las lluvias y tormentas acumuladas, baja con el temporal de viento y granizo después de las sequías.
El agua baja y arrastra las gallinas y los patos, arrastra los perros y caballos, el agua baja sin clemencia, con terror.
El agua se lleva el auto.Todos bajan, pero ella sigue allí en el asiento trasero con su libro de la colección roja de Billiken.
Las puertas abiertas y nadie alrededor, todos han bajado rápidamente y nadie nota que la niña sigueallí.
Ana grita , pero es un grito interno, la voz no sale, ella cree que grita, pero se ha acostumbrado tanto a callar que nadie la oye, ni la ve.
El agua corre por entre las puertas abiertas del citroen.
Es la inundación, y la inundación se lleva todo, ella lo sabe. Y espera, espera abrazada a la tapa roja y a las páginas que se deshacen entre sus manos chiquititas. Las ramas la lastiman, siente que la fuerza del agua le arranca sus pies, tironea de sus brazos. Los troncos le arañan el rostro y se deja ir… se deja llevar por el agua hasta que una mano desconocida la toma de su cabello negro y brilloso entre esa agua barrosa y turbia.
Ana aun duda, no entiende que fue lo que pasó. Pero sabe que, ahora, le teme al agua, le teme al río.

Abre los ojos, está allí en su aljibe de cada tarde, cada día y no ve muy bien, el sol le encandila la cara, pero sabe que la vienen a buscar y sabe por qué, hace horas que está con ese libro en el aljibe y sabe que no ha hecho nada, solo estar con ese libro, ese libro otra vez, siempre un libro. Siente a lo lejos una voz que grita enfurecida... le cuesta darse cuenta de las horas, Ana todavía no sabe las horas, pero sabe, sabe que la vienen a buscar, por lo que ha hecho o lo que no ha hecho, pero sabe que la van a atrapar si no corre, ya, ahora….
Y Ana abrazada a Emilio Salgari corre, tropezando con cuises y nadando entre el maizal atraviesa el kilómetro que la separa del río, y se deja caer, resbala entre las barrancas y las piedras y los animales muertos que ha dejado la correntada, resbala y se da cuenta de que las lagunitas con los renacuajos con los que suele jugar ya no están. El río es enorme y ella es pequeña. Se deja llevar, se abandona a su destino, de espaldas cae por el barro como una ramita, como una hojita sin rumbo y cierra los ojos mira el cielo azul, sus ojos se llenan de agua o de lágrimas, ya no lo sabe….Siente la fuerza del río entre sus piernas y no lucha, Ana es libre ya no le teme al agua, ya no.
Ve las sombras de los que la persiguen al pie de las barrancas, sus ojos se clavan en ellos y sonríe.
Y lo sabe, Ana prefiere la violencia del río
Ana se hunde en al agua y escucha los peces que le hablan, las algas que la acarician y abrazada a Emilio Salgari se va a navegar para siempre entre piratas,
corsarios, y correntadas.

25/11/08

30 marzo, 2011

35




Cumplo 35 y el debate más fuerte puertas adentro, ese que se da entre mí y  todos mis yo,  ya casi no tiene que ver con quién soy, dónde nací, cuándo nací o quiénes fueron mis padres.

La sensación íntima, privada y medular que se desata como huracán interior es  el autoconvencimiento de
 No ser.

Ser nada, venir de la nada,  que antes haya nada.

Entonces ese génesis, esa carga de historia que todos ponemos en lo que  hacemos, pensamos, soñamos parece hacer agua en mí.

Así, cada mañana,   te enfrentás a la tarea diaria de ser, de convecerte que lo  hacés, escribís, creás, vale, sirve. Que  vos podés ser, que  lo que soñás y querés para vos mismo puede ser. 

Que tenés derecho a soñar a pesar de no ser o no ser como el resto.

Mi deseo en esta fecha arbitraria que alguien puso como mi nacimiento, es por fin algún día sentir plenamente

que soy.

me regalo esta canción , les regalo esta canción



28 marzo, 2011

Regalo de cumpleaños


En estos días tan oscuros, como percibiendo mi tristeza Euge me dio esta carta anoche , en penumbras, cuando fui a darle las buenas noches.
Para que la leas cuando te sientas mal.



Hola mami!
¿cómo estás?¿Yo? Seguramente bien. Estoy muy al dope, ¿no? =)


Te dejo esto para que, cada vez que te sientas mal, desalentada, estresada, estrellada contra algo, muy cansada, sin inspiración para algo, o ... lo que sea, te acuerdes de mí. Tu hermosa ( ironía al ataque) hija. Sí, ese monstruo que vive en la habitación  verde, la desordenada, que tiene medias en el suelo y semanas sin barrer. Ah! y una compu que anda bien. =) Yo amo tu notebook así roja  y todo  ( más ironía)


Digo yo, y tengo razón, que sos una persona muy inteligente, que sabe pensar, que hace lo que se propone, que es muy independiente y una persona valiosísima.
 Eso significa que si estás leyendo esto por segunda vez ,es porque, o estás estresada o algo de lo que dije antes, o estás viendo si vale la pena guardarlo o no. ( =), chiste malo, no te enojes) o estás aburrida.
De cualquier manera, quiero que sepas que hagas lo que hagas lo vas a hacer bien, porque sos una excelente persona  y lo que hacés lo hacés porque lo pensás, ( A menos que votes a Macri  para presidente, eso no te lo perdono).


Nunca cambies esa loca forma de ser que tenés mami, porque así estás bien. Aunque tengas 34(dentro de dos días 35) no vas a cambiar lo que sos. A menos claro, que te agarre la epidemia "vieja de capital" y empujes para bajar del colectivo.


No le tengas miedo a la edad, como te dije hoy a la mañana, estás súper bien, podrías tener la cara arrugada, las manos arrugadas ( Amo tu manos)  y el cerebro arrugado( por suerte, no). Estás hermosa mami, en serio.


¿Y todo esto por qué? te estarás preguntando, bueno, nada. Era eso, quería decirte que te considero una mamá excelente, fiel a lo que piensa y una madre inigualable. Y además descubrí que el aburrimiento me inspira.
Aunque todo lo que escribí ,es verdad, no fue por inspiración, en serio... dios... no debí haber escrito lo de la inspiración y el aburrimiento.


en fin . vos sabés


 te ama


TU mini monstruo 


yeyuni

24 marzo, 2011

marzo del 76


Hace algo más de 3 años, un día, después de tener escrito y guardado durante semanas el correo con destinatario Abuelas en la bandeja de salida me decidí  y apreté enviar.

Me decidí una tarde  en que luego de  volver de la escuela con hija nos quedamos mirando un documental por los 30 años.  A pesar de que mucha gente me había animado terminó siendo Euge la que me dio el empujón final, con una frase que me atravesó como un rayo:  ¿Y vos ma, no dudas? Porque yo dudaría.

Después vino el andar tras un partida de nacimiento y esperar el llamado, la cita en abuelas y un llanto tan largo como necesario, poner en palabras tantas dudas y tantos miedos.
Me acompañó alguien a quien apenas conocía pero que por esas cosas de la vida me comprendió de un modo que casi ninguna de las personas que tenía cerca podía comprender. Y acompañó en silencio o con chistes cada uno de los pasos que siguieron.
Entrar a  la sede de Abuelas fue tan impactante como demoledor, era  volver a buscarme otra vez entre las fotos , como los días, meses, años previos me buscaba en su página web, comparando fechas, rostros, mirada
Fue desnudar cada recoveco que escondía secretos y llegar ahí con una foto  en blanco y negro sobre un burrito sola, con  unos 7 u 8 meses la única siendo bebé.

Luego vino la espera, 

y un llamado en el patio de la escuela, en una hora libre,  ¿ querés hacerte los análisis?

Y ahí fuimos con dos amigos,  que me enseñaron a zapatear  al son de papito papá en los pasillos del Durán, papito papá para que la espera fuera temática me decían.
Después  fueron medialunas y café con leche en la kentucky, mientras mis ojos lloraban solos, lloraban porque eran lo único que podían hacer, no había forma de secarlos ni consolarlos.
 Era un  par de ojos llorosos con una mujer atrás.


Y luego vino más espera y más preguntas

 ¿Qué podía pasar? ¿ Y si nadie me había buscado? ¿Y si al final  no había nada? Y si sí, si había algo más, y si no quedaba nadie...

y vino otro llamado, una mañana en casa

Un llamado que decía no. Y ese no se convirtió en una duda aún mayor y  otro camino a andar.

Qué cachetazo me había puesto la historia,  justo a mí me había tocado nacer un marzo del 76,  no haberme quedado con mis padres por  un motivo que tal vez nunca se devele y haber ido a parar  a una familia de milicos y que estos me hubieran maltratado tanto.

Ese día le mandé un mensaje de texto al tártaro diciendo "Soy la hija del viento".

Luego vino ir a la CoNadi y leer y tratar de entender lo que me decían.
Esto es un  no por ahora pero puede ser , quizás algún día o quizás nunca lo sepamos. Porque eso fue lo tremendo del plan sistemático el que quizás nunca sepa. El dejar la duda abierta, el espacio  vacío, la incertidumbre para siempre.

y quizás sea un No definitivo, pero eso es lo tremendo y perverso de ex padre, el pacto de silencio consigo mismo. El  estar dispuesto a decir nunca la verdad.

Por un tiempo me sentí desorientada, preguntándome qué decir,  inventándome nombres alternativos y preguntándome quién era.

Tratando de  sacudirme las herencias castrenses, olvidarme los falcon verdes entre los que crecí, los insultos y las cosas que aparecen entre sueños, como pesadillas que se niegan a retirarse para siempre.

Tratando de recuperar lo que yo había hecho conmigo y volver a empezar,  gestando alguna especie de mito fundacional de esta familia que empezaba conmigo. Tratando de sentirme menos nada y con derecho a ser, porque sí, cuando no hay nada antes sentís que no tenés derecho a ser, y te sentís eso, nada.
 

Anoche Hija que ahora es delegada del centro de estudiantes, buscaba fotos preparando la muestra fotográfica para la jornada  de la memoria de su escuela , me pidió que la acompañara y ayudara  y en ese ritual de buscar y conmoverse  me di cuenta que  como cada 24 de marzo  sigo buscándome en las fotos, sigo  esperando que quizás algún día...

y en cada marcha sigue habiendo algo inexplicable que no puedo poner en palabras que me hermana  y quizás sea solo el vínculo con cierto terror que aún llevo en el alma.

Para mí el 24 sigue siendo el día que simboliza todas mis dudas, todas mis incertidumbres y   a la vez todas mis certezas.


Yo no soy ellos.












20 marzo, 2011

reproches

Si  el enterarme de  la muerte de la mamá de Rosalinda me provocó culpas. El relato de la nena sobre el modo en que  sucedieron  las cosas fue aún más duro.


llegamos el viernes con mi compañera en auto luego de perdernos en la 1_11_14, andar entre patrulleros, el gps alertando como  Tn que estábamos en zona peligrosa  y escapar de la policía para  poder volver a entrar al barrio sin que nos tomen de boludas.  La nena apenas nos vio salto de alegría,  gritaba sonreía,  y corría  del otro lado de la reja.
La asistente social nos dejó quedarnos un rato más a pesar de que se había terminado la hora de visitas. Jugamos con un juego  parecido al tan gram que le llevamos, leímos las cartitas que le llevamos de los compañeritos y  no tocamos para nada el tema.
 Era una sala vidriada, con juguetes y un escritorito donde improvisamos una merienda,  Rosalinda no paraba de abrazarnos y besarnos y saltar.
Cuando estábamos por irnos me atajó en la puerta y me pidió que no nos fuéramos, que quería mostrarnos algo,  salió corriendo y volvió con un dibujo:
Es mi mámá, porque mi mamá se murió, ¿sabés seño?
Nos abrazamos otra vez y comenzó a contarme. Lo que contó era muy diferente a lo que todos sabíamos, creíamos, fue tan horroroso que no pude contenerme.

Hay fuego, alcohol y pareja  en el relato, hay alguien que se va, hay baches, espacios en blanco, hay una  nena junto a su mamá, hay una muerte horrenda con detalles macabros, hay una nena de 7 años que cree que su mamá puede revivir y va a ir a buscarla.

Hay una maestra que se reprocha no haber denunciado más.

17 marzo, 2011

Rosalinda


La  maternidad , la pobreza, la violencia, la desigualdad  son tema del día a día en la escuela. Sabés las historias de los pibes, de los padres cuando se descargan con vos o cuando casi los amenazás  diciéndoles que los vas a denunciar.
Hay situaciones que te exceden y el sistema hace oídos sordos, muchas veces, con lo que para vos es prioritario.  El seguimiento terapéutico, la nutrición, el seguimiento escolar de algún pibe que fue derivado.
El año pasado tuve un primer grado  con una complejidad  que me excedía hasta en  mis saberes: mutismos selectivos,  tgd espectro autista,  una nena con un grado de desnutrición importante,  abandonos,  violencia.
 Entre todos el de la violencia era el que más me conmovía no sé si por identificación o porque era a Rosalinda  a quién más vulnerable veía,  su mamá era una mujer extraña con un nivel de comprensión limitado,  había un retraso leve pero suficiente como para comprender ciertas cosas pero no poder resolverlas. Rosalinda no tenía papá, ella misma me había contado una tarde cuando me dijo" Seño: te quiero contar algo" que una vez su mamá se lo había señalado en  plaza  Constitución y a ella le había dado asco. Este sentimiento la mortificaba.
No podía decirle mucho, solo la abrazaba y la ayudaba  comprándole las cosas que su mamá no podía o indicándole cómo hacer para  pasarse el peine fino o mantener en orden su mochila.
Su mamá vivía con un señor al que pocas veces ví. Una vez Rosalinda  me pidió que no retara a su mamá que no le dijera que  le había ido mal en una prueba o que la bañara porque su mamá se enojaba.  Elisa, vino y comentó que ella nunca le ponía una mano encima pero que su pareja  a veces sí, y que ella temía irse . Le hablamos, mucho sobre eso hasta que ella dijo ¿A dónde me voy maestra? ¿Usted me lleva a su casa ? ¿ Qué quiere que me vaya a  vivir Constitución? Yo no tengo a nadie más. Yo no quiero que ella se crie en la calle como yo.
Rosalinda tenía miedo, miedo de su mamá, no la golpeaba pero sí  muchas veces tenía conductas que yo le reprochaba, cruzar de manera temeraria  la Avenida Caseros o dejarla sola en medio de la calle o tratarla con cierta violencia  que no era la del golpe sino la de la tosquedad de una mujer que hacía lo que podía con ese ser.  Era la primera en los actos escolares  sacando fotos, conocía a todos los nenes y  se paraba en la puerta de la escuela  para revisar los cuadernos ahí mismo mientras yo saludaba a los chicos y entonces me llenaba de preguntas. ¿ Qué esto maestra? ¡ehh, no la entiendo! Incluso solia esperarme en la esquina, escondida para seguir preguntándome y caminábamos juntas hasta la parada del 85.
Era una madre  malabareando  las circunstancias que le habían tocado.  Pero , a su modo, una madre presente. La nena venía todos los días a la escuela y  bien comida.
Muchas veces  me plantee la seguridad de Rosalinda, muchas veces nos planteamos  hacer algo más, y también conociendo los institutos o los centros de infancia de la ciudad hoy, nos dijimos que  lo mejor era que estuviera con su mamá. Los equipos de orientación escasísimos en  nuestra escuela pública apenas si podían recomendarle dos o tres cosas. Y decidí acompañar, tener larguísimas charlas con Elisa, darle libros para que le leyera a su hija cuentos. Y le pedí que le enseñara a cuidarse.
Terminaron las clases y nos abrazamos mucho, por esas cosas de  este sistema  cruel, tuve que dejar  esa escuela a la que tanto quiero.  Y le pedí a mi compañera que se quedaba que la cuidara y que le tuviera mucha paciencia a Rosalinda y a Elisa.

Hoy a las 12. 30 recibí un mensaje de texto de mi compañera que decía esto:

Malas Noticias , falleció la mamá de Rosalinda, accidente casero, electro o algo así. Perdón por la crudeza.

No sé si siento culpa, tristeza. Me pregunto si hubiera tenido que hacer algo más. Estoy confundida llena de contradicciones. Angustia.

Ahora Rosalinda está en un centro para chicos, cerca de mi nueva escuela,  llamé y me dijeron que de lo único que habla es de la  escuela.  Preguntó a dónde iba a vivir y  por supuesto no hay respuestas. No hay nadie más.
Mañana vamos con su seño de segundo al salir de la escuela, le llevo libros y lo único que sé hacer : Leer cuentos.













10 marzo, 2011

malas madres


Ex madre murió un 9 de marzo. La noche anterior a su muerte su hijo mayor llegaba de viaje  y se sentaba a su lado para no volver a moverse. Ella  le tomó la mano y no quiso que nadie más ocupara ese lugar. De vez en cuando él se daba vuelta y me miraba con enojo. Ella susurraba y lloraba.

Recuerdo la habitación  de la clínica en penumbras, sombras  que iban a y venían, después de tantas internaciones, quimioterapias, tratamientos alternativos, esta parecía ser la última parada.


Yo sentía culpa, desde el día en que los médicos me dieron el diagnóstico, a mí, a los 16 años,  lo único que había sentido era la enorme carga de ser responsable de su dolor.


Mis sucesivas fugas del hogar, mi no querer estar con ellos, ni con ella, mi no querer seguir callando, mi no ser lo que ellos hubieran esperado, según ella "le habían provocado un  cáncer". Yo había sido su cáncer.

Esa madrugada yo me subí al 57en Gral Rodriguez, donde estaba internada,  para ir a mi trabajo en un laboratorio de Floresta   y avisar que no volvería por la tarde, que mi madre agonizaba. En ese viaje  me hice piz encima. Había salido tan angustiada y atormentada que había olvidado ir al baño.

Llegué cargando  mi humillación a la pensión donde vivía, me cambié y luego del trabajo volví a subirme al colectivo.
Llegué casi al mediodía y le dije a expadre que trajera al menor  de 11 años para que pudiera despedirse de su madre. Por supuesto no me hizo caso. Casi a las 2 de la tarde alguien más se lo dijo y  partió a buscar al nene.

A a las 3 de la tarde, después de despedirse de casi todos menos de mí. Murió.
 Ex padre llegó  con su hijo menor  a las 3 y media.

Me subí al auto, fui a buscar   ropa para que la vistieran y plata  para el velorio.

 Después las cosas transcurrieron como transcurren todas las cosas. 
 El entierro fue el 10 de marzo a las 12, en un cementerio privado, hubo mucha gente, muchos uniformes, muchas amistades importantes.



Hacía sol, no mucho calor, el pasto invitaba a sentarse en  esas tumbas. Yo me senté, me extendí sobre la tumba recién hecha, en ese pasto sintético que habían puesto y mientras leía una y ora vez su nombre, me preguntaba por qué. Por qué nunca me había querido como a los otros.

Hice eso durante los días siguientes, casi todos los días, entraba me tiraba sobre el pasto, lloraba y le preguntaba todas esas cosas que me  atormentaban. Le pedía perdón, pero sobre todo, le preguntaba por qué.

 El sol y el pasto y marzo, me traen esas cosas,  ahora sé la verdad, y muchas cosas son muy claras.

Pero sigo preguntándome qué hacer con tantos recuerdos.






08 marzo, 2011

Mi pequeña mujer



Mi razón de vivir  la vida
mi completud de mujer
la que acompaña estudio y trabajo
la que  aguanta una madre  y mujer trabajadora

primer día de clases













05 marzo, 2011

legales o de la reconstrucción del amor

Con el tártaro nunca supimos bien la fecha exacta en que comenzó el amor. Sí sabemos que recorrimos parques y librerías, que antes de concretar desgastamos los tubos del teléfono y las ventanitas de chat del ICQ. Y que una noche en Parque Rivadavia nos dimos unos besos casi sin pensarlo.
Después nos arrepentimos muchas veces pensando que hubiésemos sido mejores amigos que pareja . Aunque era impensable volver a coger con otros, hablar con otros después de esa manera de encastrarnos que encontramos. ( Sí, la media naranja es eso, cuando encontrás que tu cuerpo, tus deseos, tu intelectualidad encajan como un Lego, aún en las diferencias)
Así fue que metimos quinta a fondo y él trajo sus libros, su guitarra y una muda de ropa a casa.
Nos acomodamos, nos amuchamos.


Mucha agua corrió bajo el puente, nos fuimos, volvimos, nos lloramos, nos mentimos, nos perdonamos, nos reímos, nos matamos y seguimos y seguimos...

Hace unos días , el 18 de febrero , después de la tristeza de la pérdida, fuimos al registro civil con dos testigos y un poco nos hicimos cargo de estos 10 años. Ahora somos concubinos legales.

Hace 2 días él puso en FB la fecha del inicio 18 de noviembre, no sé si será esa o no, si su memoria es más prodigiosa que la mía, pero lo cierto es que ahora tenemos 2 fechas para celebrarnos, dos fechas para encastrarnos otra vez, para elergirnos y arrepentirnos.

Y sí, quizás después de tanto tiempo tenga ganas de volver a casarme.

28 febrero, 2011

pastillas de olvidar

Lo peor de esa casa no fueron los golpes o las mentiras, de alguna manera Everybody lies, dicen por ahí.

Lo peor fue el abuso, la inocencia arrebatada. Hay que purgar y ya que en estos días los tengo presentes, a los dos, porque cumplen y cumplieron años,me saco este lastre, esta trampera en la que me quedó atrapada el alma.

De a poco y mientras veo a mi hija crecer, voy dándole sentido a ciertas cosas pero también le doy lugar al "perdonarme" y al "olvidar". Sacarme los flashes de infancia, poner en palabras eso que es y fue tabú.

Qué soretes que fueron, pudieron no haberme deseado ni querido, pero no era necesaria tanta aberración.

Me veo a mí misma y me disocio de mí. Y a la vez entiendo mis miedos y fracasos con el sexo, entiendo y necesito cambiar esta fijación en no mirar mi cuerpo, en evadirlo porque de alguna manera evardime era olvidar lo que me hicieron.

Sueño que corro, sueño que resbalo por las barrancas que me llevaban al río, sueño que me escondo entre los matorrales, sueño que camino entre troncos caídos que llevan a ningún lado, sueño que me tocan y quiero gritar pero no puedo, sueño que me amenazan y que no hay donde escapar.

Sueño que soy adulta, que ya crecí y que ya no tengo que fingir que nada pasa.

Sueño, sueño con monstruos y sueño con pastillitas de olvidar.

26 febrero, 2011

tres cosas lleva mi alma...

Cuando era chica leía Mujercitas, como todas las chicas, quise ser Jo, soñaba que era escritora y de alguna manera sentía esa identificación de ser una incomprendida.
Ansiaba el espacio familiar y las confidencias entre hermanas. Siempre quise tener hermanas. En una época me había inventado una, se lamaba María, durante mucho tiempo creí que de verdad existía y por algún motivo era uno de esos secretos que estaban escondidos en el placard.

En Mujercitas Jo no triunfa en la escritura sino que termina teniendo una escuela y su libro no es más que su diario.

Creo que hoy me siento más Jo que nunca. Sin las hermanas.


En estos días más que nunca el tema de la identidad se extiende, ya no es cuestión de nombres u orígenes. Sino lo que soy capaz de hacer o no.

Me miro al espejo y me pregunto quién soy, qué hago y me pregunto si realmente no seré una farse al 100%. No me creo, no me la creo. No me gusto, no me entiendo, no puedo.

Quiero conectarme con algo de mí que sea cierto y extraño ciertos recuerdos.
Tengo la sensación de haber perdido recuerdos, esos que de alguna manera tenían algo de ternura o remanso se convierten en algo a olvidar.
No sé que nombre ponerle a ese sentimiento. Sucede con los olores a comidas de la infancia, a colores o tonalidades del sol en ciertos momentos de la tarde, a las formas en las que uno cocina o a frases. Eso que me liga a cosas que no quiero y seres que prefiero olvidar.

Me siento Jo escribiendo un diaro patético.

quiero

Solo se trata de una cuestión de pertenencia.